La piel es un órgano vivo
La piel, tejido que recubre nuestro cuerpo, es el órgano más extenso del organismo. Está formada por tres capas sucesivas: La epidermis la más superficial, la dermis y la hipodermis, la más profunda. Como nexo de unión entre nuestro organismo y el exterior, la primera función de la piel es proteger el organismo. Es la razón por la que los dos mil millones de células que la componen se renuevan de forma continua. 300 millones de ellas son reemplazadas cada día. Las células son las unidades más pequeñas de la materia viva. Sus núcleos contienen el ADN, es decir nuestro mapa genético hereditario
La piel es, al igual que el corazón, un órgano vital. La piel cumple distintas funciones esenciales para nuestro organismo:
La piel protege
La piel es la primera barrera protectora frente a las agresiones exteriores. Es una defensa de tipo físico y químico:
La hipodermis y la dermis amortiguan los golpes para proteger los músculos y los distintos órganos. También preservan el organismo del frío.
■La síntesis de pigmentos de melanina por los melanocitos de la epidermis asegura una protección eficaz contra los rayos UV del sol.
■La película hidro-lipídica, compuesta por una mezcla de sudor y de sebo, limita las infecciones bacterianas gracias a su acidez. Esta película contribuye también a la hidratación y al aspecto sedoso de la piel.
■Gracias a sus propiedades selectivas de impermeabilidad, la piel impide la penetración en el organismo de ciertos cuerpos químicos y limita su deshidratación.
La piel es un lugar de intercambios
La piel “respira”. Es un tejido permeable que permite a las células abastecerse de oxígeno, agua y minerales directamente del exterior. A través de los poros, que son minúsculos orificios cutáneos (dos millones por individuo), se elimina la transpiración. Cada día, toxinas y partículas de polvo o bacterias se acumulan en la piel y pueden obstruir los poros. Por lo tanto, es importante limpiar cuidadosamente la piel con productos que no sean ni demasiado agresivos, ni tampoco demasiado suaves. El uso de productos inadecuados puede perturbar el equilibrio de la piel y provocar su envejecimiento prematuro.
La piel regula
La piel asegura la regulación térmica del cuerpo. Para mantener constante la temperatura del cuerpo en 37°C, la piel actúa como un verdadero termostato. Cuando hace frío, los escalofríos sirven para calentar el cuerpo y los vasos sanguíneos se contraen para evitar un enfriamiento demasiado fuerte de la sangre, lo que provoca la palidez de la tez.
Al contrario, el calor provoca la transpiración para refrescar la superficie de la piel. El flujo sanguíneo de los capilares aumenta para eliminar más calorías. Es lo que provoca el enrojecimiento de la piel en épocas de calor.
La piel metaboliza
En la dermis, se fabrica la vitamina D bajo el efecto de las radiaciones solares. Esta vitamina es necesaria para la absorción del calcio y la fijación de éste en los huesos, operaciones indispensables para el desarrollo y crecimiento de los individuos.
No obstante hay que desconfiar de los efectos del sol y no abusar. La exposición diaria a la luz del sol durante unos momentos, incluso cuando está nublado, es suficiente para sintetizar la cantidad necesaria de Vitamina D.
La piel informa
El tacto es el primero de los cinco sentidos que se manifiesta en el embrión. El tacto permite la percepción de muy finas e innumerables sensaciones. La piel tiene por misión informar al cerebro gracias a los 500 receptores nerviosos que contiene cada cm2 de piel. Distintos receptores intervienen para las sensaciones táctiles, térmicas o dolorosas.
La piel también es un órgano de intercambio social. Refleja la salud del cuerpo y del espíritu. En efecto, los tejidos nerviosos y cutáneos tienen el mismo origen embrional. Las dermatosis pueden manifestarse o agravarse cuando las personas padecen problemas psicológicos, como por ejemplo la ansiedad.
La piel y las aguas sulfurosas de Paracuellos de Jiloca
Las aguas minerales sulfuradas y los barros son muy utilizados en la mayoría de los países de Europa y en el entorno del mar Muerto para el tratamiento de varias afecciones dermatológicas, entre las cuales se encuentran las dermatitis alérgicas, psoriasis, ictiosis, dermatitis seborreica y quemaduras.
Los estudios clínicos realizados, y los cientos de testimonios de pacientes tratados con el agua sulfurada del Balneario Paracuellos de Jiloca en enfermedades como la Psoriasis, Eczemas, Dermatitis, etc, muestran a la terapia termal como un complemento ideal de las otras terapéuticas, integrada en el conjunto del abordaje médico de cada paciente.
La terapia termal se utiliza tanto dentro de un programa terapéutico, como de una manera exclusiva con resultados muy positivos en ambos casos.
Además de los conocidos y reconocidos efectos del agua sulfurosa sobre las afecciones de la piel más conocidas, en los últimos años se han publicado varios estudios en los que se demuestra el poder antioxidante de las aguas sulfurosas. Estos estudios han revolucionado la dermatología en balnearios con este tipo de aguas ya que abren la hidroterapia termal con aguas sulfurosas al campo de la cosmética con productos y tratamientos que previenen y combaten el envejecimiento de la piel con gran efectividad.








