
Cada día es mayor el número de niños que vienen al Balneario para realizar tratamientos termales para la dermatitis atópica.
Su incidencia es del 10% en la población pediátrica. Aparece en un contexto de atopia asociada con asma, rinitis alérgica, conjuntivitis, colitis y piel seca. Caracterizada por alteraciones inmunológicas como aumento de las células de Langerhans en la epidermis y aumento del número de macrófagos en dermis, con gran cantidad de mastocitos y eosinófilos.
Clínicamente se manifiesta con lesiones en la piel, con afectación de la cara, cuero cabelludo, manos, dedo gordo del pie, y a partir de los dos años con distribución preferente en los pliegues de flexión, muñecas y tobillos.
Los buenos resultados de los últimos casos tratados con el agua sulfurada del Balneario Paracuellos de Jiloca constatan los estudios y ensayos clínicos que ya se habian realizado en otros paísses europeos con este tipo de aguas.
La reacción del niño al agua sulfurada es prácticamente desde el primer baño termal con una rápida y progresiva mejoría de las lesiones cutaneas.
Generalmente se recomienda un tratamientos continuado de entre 7 y 12 días para un primer tratamiento de choque. A partir de ahí, y dependiendo de la reacción del niño, podría ser necesario otra cura de mantenimiento a los 2-3 meses del primero.